Hablando de cambios.
Por. Dr. J. Javier Leuchter I.
Todos los días el cuerpo sufre cambios, trasformación. No como las supuestas medidas que el gobierno del movimiento de regeneración pretende hacer, llamada la 4T.
Nuestro cuerpo verdaderamente está en constante movimiento. Sea cual sea su edad, nuestras células no tienen el mismo tiempo de formación. Algunas de ellas ni si quiera tienen horas existiendo y muy pocas lo acompañan desde que nació. Las células que cubren el interior del intestino delgado son las más transitorias. Por ser un tejido muy activo que se encarga de procesar, digerir, absorber y estar en contacto con las bacterias intestinales llamadas microbiota (antes llamado “flora intestinal), y el microbioma (conjuntos de genes de los organismos microscópicos) que los constituye. Estas células se renuevan cada dos o tres días. Las del hígado tardan entre 90 a 180 días, las células grasas (adipocitos) cada ocho años, las musculares cada 15 años. El sistema nervioso muy poco, prácticamente no, solo algunas áreas como la región del hipocampo.
Nuestro cuerpo, con 35 billones de células, se renueva cada 15 años, sin que lo percibamos y seguimos siendo, aparentemente, los mismos….
Lo que no hacemos es modificar creencias, hábitos ni pensamientos. Depende muchos del sistema y ambiente en el que nos desarrollamos.
Para muchos, el mal de ojo, ha sido heredado y engendrado en nuestra mente colectiva, surgida probablemente en Grecia o en Egipto. Provocada por la mirada de otras personas. Una simple mirada puede trasmitir ciertos sentimientos, por la envidia y malos deseos. Lo que provoca perdida de la salud, miedo y depresión.
El 58% de los mexicanos dicen ser personas religiosas; 51% cree en el infierno, 45% en la suerte y 21% en las limpias, por aquello del mal de ojo y otras supersticiones,
La virgen de Guadalupe es el símbolo nacional para 7 de cada 10 mexicanos. La misma proporción de mexicanos atribuyen el mal desempeño de la economía al gobierno, pero también que de ahí mismo saldrá el rescate por algún tipo de milagro. (Milenio 2015, Aguilar Camín)
En esto, seguimos como las células de nuestro cerebro, prácticamente sin cambio o modificación.
Parece tan difícil llegar a inducir un cambio. Nuestros hábitos y creencias solo logran más de lo mismo.
Efectivamente, seguimos el mismo patrón, las mismas costumbres. Los añejos y recalcitrantes métodos de antaño siguen vigentes, lo único que cambia es la fecha, los escenarios y los personajes.
Nos hemos acostumbrado, como la rana, a no sentir que el agua se va calentando poco a poco hasta que hierve. Ya es demasiado tarde.
Lo vemos en el comportamiento con la pandemia, seguimos sin entender el riesgo, nos harta el aislamiento, el utilizar cubre boca, el no reunirnos, el permanecer en casa, el posponer vacaciones.
No señor, nada de eso y el contagio sigue su curso. No importa.
La economía a pique, el barco se hunde. No hay rescate, no hay apoyo. El dinero desaparece de las arcas de la nación. Los legisladores navegan sin rumbo con el botín a bordo pensando cómo cuidarlo para sostenerse sin importar la vida del resto de los mexicanos.
Mientras, desunidos deambulamos sin rumbo, sin un objetivo claro en mente.
No queremos ayudar ni apoyar a otro. Seguimos con ese individualismo férreo y defender nuestra razón, a pesar de que sabemos estar equivocados.
No hay remedio….
No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo (Albert Einstein)
No hay cambio, solo más de lo mismo
¡Hasta la próxima!